Índice
- 1 ¿Qué es el ácido láctico?
- 2 Propiedades cosméticas del ácido láctico
- 3 Beneficios cosméticos del ácido láctico para la piel
- 4 ¿Qué tipos de piel pueden beneficiarse del ácido láctico?
- 5 Un uso moderado ofrece mejores resultados
- 6 ¿Cómo se utiliza el ácido láctico en cosmética?
- 7
- 8 Contraindicaciones y precauciones del ácido láctico
¿Qué es el ácido láctico?
El ácido láctico es un alfa-hidroxiácido (AHA) ampliamente utilizado en cosmética por su capacidad para exfoliar suavemente la piel, mejorar su hidratación y contribuir a un tono más uniforme.
Puede obtenerse mediante procesos de fermentación de azúcares por bacterias lácticas, aunque el ácido láctico empleado en cosmética se produce habitualmente mediante procesos industriales controlados que garantizan una elevada pureza y estabilidad.
Dentro del grupo de los alfa-hidroxiácidos, el ácido láctico presenta un mayor peso molecular que el ácido glicólico, lo que hace que penetre más lentamente en la piel y ejerza una acción exfoliante más suave. Por este motivo, suele ser una de las primeras opciones cuando se busca incorporar un AHA a la rutina cosmética, especialmente en personas con piel seca o sensible.
Además de su efecto exfoliante, el ácido láctico forma parte del Factor Natural de Hidratación (Natural Moisturizing Factor, NMF), un conjunto de sustancias presentes de forma natural en el estrato córneo que ayudan a mantener la hidratación y la función barrera de la piel.
En formulación cosmética también se utiliza como regulador del pH en cremas, lociones, tónicos, hidrolatos y otros productos que contienen fase acuosa, contribuyendo a mejorar su estabilidad y adecuándolos al pH fisiológico de la piel.

Propiedades cosméticas del ácido láctico
Las principales propiedades cosméticas atribuidas al ácido láctico son:
- Exfoliante químico suave.
- Hidratante y humectante.
- Regulador del pH en formulaciones cosméticas.
- Favorece la renovación celular.
- Contribuye a mejorar la luminosidad y uniformidad del tono cutáneo.
- Ayuda a mejorar el aspecto de líneas finas y signos de fotoenvejecimiento.
- Favorece una piel de textura más suave y uniforme.
Beneficios cosméticos del ácido láctico para la piel
Exfoliación suave y renovación de la piel
El principal beneficio cosmético del ácido láctico es su capacidad para realizar una exfoliación química suave. Actúa debilitando la unión entre las células muertas de la capa más superficial de la epidermis, favoreciendo su desprendimiento de forma progresiva y estimulando la renovación cutánea.
Como consecuencia, la piel adquiere un aspecto más uniforme, suave y luminoso, además de facilitar la penetración de otros ingredientes cosméticos aplicados posteriormente.
En comparación con otros alfa-hidroxiácidos, como el ácido glicólico, el ácido láctico suele ser mejor tolerado por las pieles sensibles debido a su mayor peso molecular y a su penetración más lenta.
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Contribuye a mantener la hidratación cutánea
Además de su acción exfoliante, el ácido láctico participa de forma natural en el Factor Natural de Hidratación (Natural Moisturizing Factor, NMF) de la piel.
Gracias a ello ayuda a mantener la hidratación del estrato córneo, favoreciendo que la piel conserve mejor el agua y reduciendo la sensación de sequedad o tirantez.
Aunque existen ingredientes con mayor capacidad humectante, como el ácido hialurónico, la urea o el lactato de sodio, el ácido láctico aporta un beneficio adicional al combinar una suave acción hidratante con su efecto renovador.
El Factor Natural de Hidratación está formado por diferentes sustancias, entre ellas aminoácidos, ácido láctico y otros compuestos capaces de ayudar a mantener el equilibrio hídrico de la piel.
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Mejora la luminosidad y la uniformidad del tono
La renovación progresiva de la capa superficial de la piel favorece una apariencia más luminosa y un tono cutáneo más uniforme.
Por este motivo, el ácido láctico se incorpora con frecuencia en cosméticos destinados a mejorar el aspecto de pequeñas irregularidades del tono, marcas superficiales o pieles apagadas, siempre como parte de una rutina de cuidado continuada.
No actúa como un agente despigmentante directo, pero la exfoliación suave contribuye a que la piel recupere un aspecto más homogéneo con el paso del tiempo.
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Favorece una piel de textura más suave
Utilizado con la concentración y la frecuencia adecuadas, el ácido láctico contribuye a mejorar la textura de la piel al favorecer la eliminación progresiva de las células muertas acumuladas en la superficie cutánea.
Como resultado, la piel suele percibirse más lisa, uniforme y luminosa, siendo un ingrediente especialmente interesante en pieles secas, ásperas o con pequeñas irregularidades superficiales.
No obstante, conviene recordar que una exfoliación excesiva, incluso cuando se realiza con alfa-hidroxiácidos considerados suaves, puede alterar la función barrera de la piel y favorecer la aparición de irritación, enrojecimiento o sensibilidad cutánea.
Por este motivo, el ácido láctico debe incorporarse de forma progresiva a la rutina cosmética, respetando las indicaciones del fabricante y adaptando la frecuencia de uso a la tolerancia de cada piel.

¿Qué tipos de piel pueden beneficiarse del ácido láctico?
Gracias a su acción exfoliante suave y a su buena tolerancia cutánea, el ácido láctico puede formar parte de la rutina cosmética de diferentes tipos de piel, siempre que se utilice en la concentración adecuada y respetando la frecuencia de aplicación recomendada.
Piel seca
Las pieles secas pueden beneficiarse especialmente del ácido láctico, ya que además de favorecer la renovación de las células superficiales, contribuye a mantener la hidratación del estrato córneo al formar parte del Factor Natural de Hidratación (NMF).
Utilizado correctamente, ayuda a mejorar la suavidad y luminosidad de la piel sin resultar tan agresivo como otros alfa-hidroxiácidos.
Piel sensible
Dentro del grupo de los alfa-hidroxiácidos, el ácido láctico suele considerarse una de las opciones mejor toleradas por las pieles sensibles debido a su penetración más lenta.
Aun así, conviene introducirlo de forma progresiva y realizar una prueba de tolerancia antes de incorporarlo de manera habitual a la rutina cosmética.
Las pieles sensibles suelen beneficiarse de rutinas cosméticas sencillas, con ingredientes bien tolerados y de acción suave.
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Piel grasa o con tendencia acneica
El ácido láctico también puede resultar útil en pieles grasas al favorecer la eliminación de las células muertas que pueden acumularse sobre la superficie cutánea y contribuir a mantener los poros más limpios.
No obstante, cuando el objetivo principal es tratar pieles con tendencia acneica, otros activos cosméticos, como el ácido salicílico (BHA), suelen ser la primera elección por su capacidad para actuar en el interior del poro.
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Piel madura
En pieles maduras, el ácido láctico puede contribuir a mejorar la luminosidad, la textura y la uniformidad del tono cutáneo mediante una exfoliación suave y continuada.
Por este motivo, es un ingrediente habitual en productos cosméticos destinados al cuidado del fotoenvejecimiento y de las primeras líneas de expresión.

Un uso moderado ofrece mejores resultados
En cosmética, más cantidad o una mayor frecuencia de aplicación no implica obtener mejores resultados.
Aunque el ácido láctico es uno de los alfa-hidroxiácidos mejor tolerados, una exfoliación excesiva puede alterar la función barrera de la piel y favorecer la aparición de irritación, enrojecimiento, sequedad o una mayor sensibilidad frente a los agentes externos.
Mantener esta barrera en buen estado es fundamental para conservar la hidratación y proteger la piel frente a los agentes externos.
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Por este motivo, es recomendable incorporar el ácido láctico de forma progresiva a la rutina cosmética, respetando siempre la concentración indicada por el fabricante y adaptando la frecuencia de uso a la tolerancia de cada piel.
La constancia y un uso adecuado suelen ofrecer mejores resultados que recurrir a concentraciones elevadas o aplicaciones demasiado frecuentes.

¿Cómo se utiliza el ácido láctico en cosmética?
El ácido láctico puede desempeñar diferentes funciones dentro de una formulación cosmética, dependiendo de la concentración utilizada y del objetivo del producto.
Su empleo es habitual tanto en cosmética convencional como en cosmética natural, donde se incorpora principalmente como regulador del pH o como ingrediente exfoliante.
Regulador del pH
Una de las aplicaciones más frecuentes del ácido láctico es la regulación del pH de formulaciones que contienen fase acuosa, como cremas, lociones, geles, sérums o tónicos.
El pH influye directamente en la estabilidad del cosmético y en su compatibilidad con la piel. Por ello, el ácido láctico suele añadirse poco a poco hasta alcanzar el valor de pH deseado, comprobándolo mediante un medidor o tiras indicadoras de pH.
En este caso, la cantidad utilizada no depende de un porcentaje fijo, sino del pH inicial de la formulación y del valor final que se quiera conseguir.
Agente exfoliante
El ácido láctico también se utiliza como ingrediente exfoliante en productos destinados a favorecer la renovación de la capa más superficial de la piel.
En cosmética de uso domiciliario suele emplearse en concentraciones moderadas, mientras que las concentraciones más elevadas quedan reservadas a formulaciones específicas o a tratamientos realizados por profesionales cualificados.
Su incorporación debe ser progresiva, especialmente cuando la piel no está acostumbrada al uso de alfa-hidroxiácidos.
Hidratación y renovación cutánea
A bajas concentraciones, el ácido láctico también puede formar parte de cosméticos destinados a mejorar la hidratación y la textura de la piel.
En estas formulaciones su objetivo no es realizar una exfoliación intensa, sino contribuir a mantener una piel más suave, uniforme y luminosa mediante una renovación cutánea gradual.
Si quieres conocer las diferencias entre los principales exfoliantes químicos, puedes consultar nuestro artículo sobre los mejores ácidos para exfoliar la piel.
Aunque existen ingredientes con mayor capacidad humectante, como el ácido hialurónico, el lactato de sodio o la urea, el ácido láctico aporta un beneficio adicional al combinar una suave acción hidratante con su efecto renovador.
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Contraindicaciones y precauciones del ácido láctico
El ácido láctico es uno de los alfa-hidroxiácidos mejor tolerados en cosmética. Aun así, como ocurre con cualquier activo exfoliante, debe utilizarse siguiendo las recomendaciones del fabricante y adaptando su uso a las características de cada piel.
Evitar su aplicación sobre piel irritada
No es recomendable aplicar productos con ácido láctico sobre piel con heridas, irritación, quemaduras solares, dermatitis activa o cualquier alteración importante de la función barrera cutánea, ya que podría aumentar la sensación de escozor o enrojecimiento.
Introducirlo de forma progresiva
Cuando se utiliza por primera vez, es aconsejable comenzar con productos de baja concentración y espaciar las aplicaciones para comprobar la tolerancia de la piel.
Si no aparecen signos de irritación, la frecuencia de uso podrá aumentarse de forma gradual siguiendo las indicaciones del fabricante.
Utilizar protección solar
La exfoliación favorece la renovación de la capa más superficial de la piel y puede hacer que esta resulte más sensible a la radiación ultravioleta.
Por este motivo, durante el uso de cosméticos con ácido láctico es recomendable aplicar un protector solar de amplio espectro durante el día y evitar la exposición solar intensa, especialmente tras una exfoliación reciente.
No combinar inicialmente con otros activos exfoliantes
Cuando se incorpora el ácido láctico por primera vez a la rutina cosmética, conviene evitar su uso simultáneo con otros activos de acción exfoliante o potencialmente irritante, como otros alfa-hidroxiácidos (AHA), beta-hidroxiácidos (BHA) o retinoides, salvo que el producto haya sido formulado específicamente para ello o exista la recomendación de un profesional.
Realizar una prueba de tolerancia
Antes de utilizar un producto nuevo que contenga ácido láctico, especialmente si se tiene la piel sensible o antecedentes de reacciones cutáneas, es recomendable realizar una pequeña prueba de tolerancia en una zona discreta de la piel y esperar 24 horas antes de su aplicación habitual.
En cosmética, más cantidad o una mayor frecuencia de aplicación no implica obtener mejores resultados.
Bibliografía:
Smith WP. Epidermal and dermal effects of topical lactic acid. J Am Acad Dermatol. 1996 Sep;35(3 Pt 1):388-91. doi: 10.1016/s0190-9622(96)90602-7. PMID: 8784274.
Feng X, Shang J, Gu Z, Luo X, Chen Y, Liu Y. Lactic Acid Chemical Peeling in Skin Disorders. Clin Cosmet Investig Dermatol. 2024 Apr 23;17:901-909. doi: 10.2147/CCID.S455700. PMID: 38682041; PMCID: PMC11055559.
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