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¿Cómo hacer un bálsamo facial natural con tres ingredientes
¿Forma de elaborar un bálsamo facial casero?
Cómo hacer una crema natural casera con tres ingredientes. Los cosméticos han acompañado al ser humano desde la Antigüedad. En sus orígenes tuvieron un significado ritual y medicinal, aunque con el paso del tiempo pasaron a formar parte del cuidado personal y del embellecimiento de la piel.
Actualmente es posible elaborar formulaciones sencillas utilizando pocos ingredientes, siempre que se seleccionen materias primas de calidad y se respeten unas normas básicas de higiene durante su preparación.
En este artículo aprenderás a elaborar un bálsamo facial anhidro, es decir, un cosmético que no contiene agua ni necesita emulsionantes. Gracias a su composición, ayuda a suavizar la piel, aporta confort y deja un acabado menos brillante gracias a la incorporación de almidón de maíz.
Si deseas aprender cómo se elabora una crema cosmética con fase acuosa y fase oleosa, puedes consultar nuestro artículo sobre cómo hacer una crema base paso a paso.

Ingredientes seleccionados
Para esta formulación se han elegido tres ingredientes que desempeñan funciones complementarias:
- Manteca de karité, que aporta consistencia al bálsamo y ayuda a proteger y suavizar la piel.
- Aceite de salvado de arroz, un aceite vegetal ligero que mejora la extensibilidad del producto y proporciona una sensación agradable tras su aplicación.
- Almidón de maíz, incorporado para reducir la sensación grasa y aportar un tacto más sedoso y mate sobre la piel.
La combinación de estos ingredientes permite obtener un bálsamo de elaboración sencilla, especialmente indicado para quienes buscan una formulación con pocos componentes y una textura confortable.
Puedes conocer el artículo aceites ligeros y secos faciales

Manteca de karité
La manteca de karité (Vitellaria paradoxa) es uno de los ingredientes más utilizados en cosmética natural por sus propiedades emolientes y por su capacidad para ayudar a proteger la función barrera de la piel.
En este bálsamo aporta consistencia a la formulación, facilita su aplicación y contribuye a dejar la piel suave y confortable tras su uso.
Si deseas conocer con más detalle su composición, propiedades y aplicaciones cosméticas, puedes consultar nuestro artículo sobre los beneficios cosméticos de la manteca de karité.
Almidón de maíz
El almidón de maíz (Zea mays) se incorpora a esta formulación para mejorar el tacto cosmético del bálsamo. Ayuda a reducir la sensación grasa que pueden dejar las mantecas y los aceites vegetales, proporcionando un acabado más sedoso y mate.
Además, contribuye a mejorar la textura del producto y facilita una aplicación más agradable.
Aceite de salvado de arroz
El aceite de salvado de arroz es un aceite vegetal ligero y de rápida absorción, muy apreciado en cosmética por la sensación de suavidad que proporciona a la piel.
En esta formulación mejora la extensibilidad del bálsamo y ayuda a equilibrar la textura de la manteca de karité, obteniendo un producto más cómodo de aplicar.
Si deseas conocer todas sus propiedades y aplicaciones cosméticas, puedes consultar nuestro artículo dedicado al aceite de salvado de arroz.
Aceite vegetal gran aliado para cuidar y embellecer la piel
Cómo hacer un bálsamo facial natural con tres ingredientes
Ingredientes
Para elaborar aproximadamente 40 g de bálsamo necesitarás:
- 16 g de manteca de karité.
- 18 g de aceite de salvado de arroz.
- 6 g de almidón de maíz.
- 0,4 g de vitamina E (opcional).
Material necesario
- Báscula de precisión.
- Recipiente resistente al calor.
- Espátula o varilla para mezclar.
- Batidor pequeño (opcional).
- Tarro limpio con tapa para envasar el producto.
- Alcohol de 70 % para desinfectar el material.
Elaboración paso a paso
Antes de comenzar, desinfecta todos los utensilios y el envase con alcohol de 70 % y deja que se sequen completamente.
- Coloca la manteca de karité en un recipiente resistente al calor y fúndela lentamente al baño María. No es necesario calentarla en exceso.
- Retira el recipiente del calor y añade el aceite de salvado de arroz. Remueve suavemente hasta obtener una mezcla homogénea.
- Incorpora poco a poco el almidón de maíz, mezclando de forma continua para evitar la formación de grumos.
- Cuando la preparación se haya enfriado ligeramente, añade la vitamina E si decides incorporarla y vuelve a mezclar.
- Envasa el bálsamo en un recipiente limpio y déjalo reposar hasta que adquiera su consistencia definitiva.
Conservación
Al tratarse de una formulación sin agua, este bálsamo presenta un menor riesgo de contaminación microbiológica que una crema convencional. No obstante, conviene conservarlo en un envase limpio, bien cerrado y protegido de la luz directa y del calor.
Para mantener sus propiedades durante más tiempo, es recomendable utilizar una espátula limpia al extraer el producto y evitar que entre agua en el envase.
La vitamina E actúa como antioxidante y ayuda a retrasar la oxidación de los aceites vegetales, pero no sustituye a un conservante antimicrobiano.
¿Para qué tipo de piel es adecuado este bálsamo?
Gracias a la combinación de manteca de karité, aceite de salvado de arroz y almidón de maíz, este bálsamo puede ser una opción interesante para pieles normales, secas y mixtas.
El almidón de maíz ayuda a reducir la sensación grasa de la formulación, mientras que el aceite de salvado de arroz aporta una textura ligera que facilita su aplicación.
No obstante, antes de incorporar cualquier cosmético nuevo a la rutina facial, es recomendable comprobar la tolerancia de la piel mediante una pequeña prueba de aplicación.
Consejos de uso
Aplica una pequeña cantidad sobre la piel limpia y seca, masajeando suavemente hasta su completa absorción.
Al tratarse de un bálsamo anhidro, suele ser suficiente utilizar una cantidad reducida para obtener una sensación confortable sin sobrecargar la piel.
En cosmética, utilizar una mayor cantidad de producto no implica obtener mejores resultados.
Conclusión
Elaborar un bálsamo facial con pocos ingredientes permite conocer mejor la composición del cosmético que aplicamos sobre la piel.
La combinación de manteca de karité, aceite de salvado de arroz y almidón de maíz da lugar a una formulación sencilla, con un tacto agradable y un acabado menos brillante que otras preparaciones exclusivamente oleosas.
Elegir materias primas de calidad, mantener unas adecuadas condiciones de higiene durante la elaboración y utilizar los ingredientes de forma responsable son aspectos fundamentales para obtener un producto cosmético seguro.
Bibliografía:
Mital, H.C. She butter. Cosmetic and drugs applications Drug Cosmetic Industry 1977
